viernes, 4 de enero de 2013

EL MONSTRUO


EL MONSTRUO

Recuerdo “cruel Zelanda”
Como si lo hubiera leído ayer,
Pasando página tras página
Volviendo a vivirlo.

Como si una piel gruesa
Que supura y apesta,
Me vistiera cuando me desnudo.

 A los ojos del recuerdo,
Del amor y del deseo,
Ni pensar en que me toque
Con la repulsión de una llaga.

Y al volver a vestirme
Con las ropas de la moral impuesta,
A sus ojos vuelvo a ser él galante caballero,
Objeto de su deseo repulsivo.

¿Cómo sentir su tacto gentil?
¿Cómo abrazar su seno?
¿Cómo volvernos uno?

Que sencillas y horribles preguntas,
Deseando jamás responderlas
Por temor a vomitar enseguida.

Me ahogo en la supuesta pestilencia
Que emana de mí,
Tragándome su mirada de asco
Y su titubeante tacto.