viernes, 4 de enero de 2013

EL MONSTRUO


EL MONSTRUO

Recuerdo “cruel Zelanda”
Como si lo hubiera leído ayer,
Pasando página tras página
Volviendo a vivirlo.

Como si una piel gruesa
Que supura y apesta,
Me vistiera cuando me desnudo.

 A los ojos del recuerdo,
Del amor y del deseo,
Ni pensar en que me toque
Con la repulsión de una llaga.

Y al volver a vestirme
Con las ropas de la moral impuesta,
A sus ojos vuelvo a ser él galante caballero,
Objeto de su deseo repulsivo.

¿Cómo sentir su tacto gentil?
¿Cómo abrazar su seno?
¿Cómo volvernos uno?

Que sencillas y horribles preguntas,
Deseando jamás responderlas
Por temor a vomitar enseguida.

Me ahogo en la supuesta pestilencia
Que emana de mí,
Tragándome su mirada de asco
Y su titubeante tacto.

lunes, 10 de diciembre de 2012

la caja negra

LA CAJA NEGRA

Puedo preguntar señor,
¿Cuántas veces ha estado ahí?
y le aseguro con certeza
que más de una vez.

Yo he vivido ahí por más
de media vida,
donde la luz lo desprecia todo.

Bailando lento y tranquilo
con mi alma que ha sido despojada
de todo lo humano,
volviéndose mí amante
la tranquila y serena oscuridad.

Le puedo decir señor mío,
con toda franqueza
que no ha conocido la desnudes,
hasta que ha estado ahí.

La había estado esperando
por mucho tiempo en aquel lugar
pero jamás me visito,
la solitaria y tranquila muerte.

Parece ser que me olvido,
¿Qué pena estoy pagando?
¿Por qué me han impuesto este castigo?
no lose señor mío.

Lo que sí puedo decirle,
es que ya no la extraño,
ni la nostalgia de su sombrío abrigo.

Ya no le diré nada más mi señor,
porque mi voz esta en aquella caja negra,
vacía y olvidada junto con la piel
que me vestía y mi carne sanguinolenta.

No le deseo que vaya señor mío
ni por curiosidad,
porque corre el riesgo de amar
a la caja negra. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

lenta y pronta

Lenta y pronta te presentas, abrazándome fría y serena, siendo la mejor, la última. Te siento tan cercana, constante en mi vida, siendo sabia consejera, envuelves mis pensamientos. Rápidamente te vuelves mi compañera en la batalla del día a día. Dulce tentación de dejarlo todo, y volverme un clic en el tiempo, desprendiéndome de mi carne. Rápida te presentas ante mí, Tú, la eterna solitaria, Te miro inerte y precisa, Me miras y pienso que me sonríes. ¡Llévame pronto! Así tal vez naveguemos Eternamente en el estigia.

jueves, 26 de mayo de 2011

Oda a la patria

He visto a mi patria bañada en sangre y me llena de una profunda tristeza, hasta hace poco entendí lo que es ser patriota y no es serle fiel a un partido político o al presidente, desde mi muy particular punto de vista es amar tus bosques y selvas, los desiertos y matorrales de nuestro país.

Y después volteo y veo la realidad en la que vive mi pueblo, un pueblo abusado y confundido, embelesado con palabras bonitas y promesas de un príncipe engalanado de colores azules, rojos o amarillos, repitiéndose el país como un pastel de cumpleaños.
Ya no hay izquierda o derecha solo hay una ligera competencia por el que pueda regalar más playeras o despensas, encarnizados en batallas desleales y poco profesionales, ¡ÉTICA!, si nos enseñaran como usarla tal vez y solo tal vez encontremos el sentido humano que tanto nos hace falta.

Y no me refiero a un sentido humano caritativo como el que creemos ejercer cuando le regalamos una moneda al ciego en metro Tacuba, me refiero a un sentido amable, al ver a un completo extraño en el autobús lleno de gente y decirle “te ayudo con tu mochila”, o darle el asiento a una embarazada o a una anciana.

Para ser más claro no salgas de casa de casa con el pensamiento de “a ver a quien chingas”, cambia ese pensamiento por el de “vivo y dejo vivir”, y mientras escribo éstas líneas que podrían parecer de predicador (lo cual no lo soy), recuerdo los muchos pueblos que he visitado donde me han visto feo, o me discriminan solo porque nos soy de su pueblo.

¡Esa es mi gente! Y me avergüenzo y recuerdo que mi gente es la que por un cerrón en el coche se baja lista a pelear a muerte, que por cualquier cosa esta dispuesta a destrozar a alguien a machetazos o tirotear a un completo desconocido solo porque te hizo enojar.

Por eso pregunto ¿hemos perdido nuestra humanidad?, ¿han ganado nuestros intocables en la cámara de diputados? Y tristemente mi respuesta es que si, nos hemos vuelto animales, matándonos unos a otros por ninguna razón, las guerras las justifico porque tienen intereses de territorio, de recursos naturales o de movimientos sociales, pero que un fulano en la calle te robe la cartera y te quite la vida así como así, eso no es digno de un hombre, eso es propio de un animal.

A lo mejor estoy divagando mucho pero son pensamientos que me asaltan en la noche plutónica, y no es un discurso de izquierda o que promueva a la rebelión, mi discurso trata sobre volvernos más inteligentes, a nuestros reyes y reinas no los vamos a vences con mas marchas o mas plantones, los venceremos siendo inteligentes usando la cabeza y pienso que a veces la simpleza es la respuesta más sensata que puede haber, y por eso te hago la pregunta ¿Qué harías para que baje la gasolina?
Y pienso que no es con una revuelta, ¡NO! Simple y sencillamente deja de usar gasolina y si piensas que no puedes, aquí te propongo otra alternativa, deja de tomar coca-cola, deja de comer pan Bimbo, deja de gastar tu dinero en cosas pendejas y créeme que todas las reformas que quieras las van a aprobar tan rápido que ni lo vas a notar.

Me siento cansado de escribir estos pensamientos y observaciones de la vida cotidiana, solo te pido una cosa si estás leyendo esto, por favor deja de ser tan mamón, se amable y por lo que más quieras en tu vida deja de tomar coca-cola y apágale a fut-bol (que es el circo del pueblo).

miércoles, 14 de abril de 2010

El tercer Whisky


Apenas siento mis manos, la calle esta húmeda y puedo ver a las horillas de la banqueta la nieve, paso debajo de un farol y miro mi reloj que marca casi la media noche, a mi derecha hay un ventanal y un letrero arriba de él que dice “the black bear”, cruzo la puerta y es un lugar bastante agradable, me siento en la barra y pido un escocés en las rocas, me abro el abrigo y me relajo.

Al fondo hay un pequeño escenario donde puedo ver un piano de cola larga de un negro muy bonito, y pregunto al cantinero si alguien va a tocar, el me responde que Nina Hamilton está a punto de tocar, me sorprendo un poco, apenas había acabado de sorprenderme cuando se apagaron las luces y una rubia salió de atrás de las cortinas.

Se sentó en el banquillo del piano y empezó a tocar un Jazz muy suave, llevaba un vestido de noche negro con lentejuelas a todo lo largo y lo ancho, muy sensual, dejaba ver su espalda y al frente un escote que lejos de ser vulgar era tremendamente sensual, su figura delgada y menuda hizo que mis ojos recuperaran aquel brillo que habían perdido tiempo atrás.

Ahí estaba escuchando ese esquicito Jazz que tocaba aquella mujer cuando le pedí al cantinero que me repitiera el nombre de ésta mujer tan hermosa, el amablemente me dijo – como ya le dije hace un instante su nombre es Nina Harris- al momento me sonaron las campanas y recordé que en mis juventudes tempranas en chicago había conocido a una Nina Harris.

Pero se me hacía casi imposible que fuera ella y después recordé aquella tarde de abril en la que estábamos sentados en un parque al atardecer y ella me decía –Buck te amo con toda mi alama pero mis padres me van a mandar a un internado en Nueva York para aprender a tocar el piano y ya no te veré mas, ojala algún día puedas perdonarme Buck - ese día ella no dijo más, me beso y se fue lejos de mí.

Sentado en mi banquillo, bebiendo mi escocés que estaba a punto de terminarse seguía deleitándome con aquella chica y evocando mis más felices recuerdos al lado de Nina Harris y pensé, diablos Buck eres un idiota, debe de haber un millón chicas con ese nombre, pero algo me decía que era ella.

Pregunte al cantinero si la noche de jazz estaba empezando y me dijo que si, un momento después le pedí que me sirviera mi segundo escocés, a media luz pude ver sus ojos azules como el cielo y me convencí de que era ella.

En el transcurso de la noche un auto negro se estaciono afuera del bar, se bajaron de él tres hombres bastante mal encarados, uno de ellos traía un traje negro de seda con rallas grises y los otros dos igual venían trajeados pero con unos atuendos más corrientes.

Se sentaron en una mesa justo en frente de Nina, pude ver el arma que uno de ellos levaba y en seguida sospeche que no tenían intenciones de pasar una noche tranquila, al momento que se volteo el tipo con el traje de seda puede verle el rostro, para mi sorpresa era Big Joey, un tipo que pertenencia a la familia de los Stravo una de las familias criminales más poderosas de Nueva York, su nombre era muy chistoso por que el tipo era delgado y alto, pero en el rostro se alcanzaba a ver un bigote bastante depilado y arreglado, un pelo relamido pasado de moda y una papada enorme, lo cual dejaba ver que en su pasado era obeso, de ahí el apodo Big Joey, que por supuesto era rival de la familia la que yo pertenecía los Calabria.

Pero ya para este punto deben de sospechar cual es mi trabajo, pero para los que aun no lo descifren, yo solo soy un simple matón, un matón que paro una noche después de hacer un trabajo a tomar un escocés y disfrutar de las pequeñas cosas que da la vida.
Apenas acabo su número Nina, Big Joey se levanto, no tardaron mucho sus matones en darse cuenta del asunto cuando se levantaron y metieron sus manos a sus gabardinas listos para desenfundar y matar a la pobre de Nina Harris, yo apresure el movimiento y apenas desenfunde mi arma le dispare en la cabeza a uno de los matones de Big Joey, volteo a verme y con un sonrisa de desprecio dijo en voz alta – miren a quien tenemos aquí, es el viejo Buck, o debo decir “balde de mierda Buck”, eres muy valiente o muy estúpido amigo, porque aunque mataste a uno de mis hombres seguimos siendo dos contra uno, y debo decir que había acariciado la idea de volarte la tapa de los sesos.

Apuntándole con mi mano derecha y bebiendo con mi mano izquierda, sentado en mi banquillo, le dije – deja a la chica, y lárgate antes de que el forense tenga que recoger tres cadáveres- me miró con asombro y nausea, yo voltee a ver a Nina que estaba perpleja, en su rostro se podía ver que no era inocente del todo, después de todo tres mafiosos armados hasta los dientes no matan nada más porque se les dio la gana.

Rápidamente Big Joey grito y quiso sacar su arma, al mismo tiempo, solté mi trago y desenfunde mi segundo revolver, apuntando con ambas manos asesine a Big Joey y a su amigo con el traje de mal gusto, todo el mundo corría gritando y Nina solo se había quedado ahí parada sorprendida por lo que acababa de pasar, corrí al escenario, la tome del brazo y la saque del lugar, caminamos algunas cuadras cuando se detuvo y me dijo – muchas gracias por salvarme Buck- me quede frio porque ella era la chica de mis sueños, la mujer con la que había soñado muchas noches.

Le pregunte que era los que sucedía, porque querían matarla, ella me contesto que era un testigo en un asesinato de los Stravo y que iba a declarar en contra del jefe de la mafia Jimmy Stravo, ni siquiera me imaginaba en el lio que me acababa de meter, nos metimos a un café cerca de ahí y me pregunto que como me había ido, le conteste que después de que ella se fue mis padres se divorciaron y mi madre se volvió alcohólica y que me fui de casa a los 16 años, y que por azares del destino acabe de matón, le dije que era chistoso como la vida a unos le sonríe y a otros no.
Ella me platico que después de acabar la escuela intento entrar a la filarmónica pero no pudo, y que acabo tocando Jazz en clubes nocturnos, no le iba mal después de todo.

La lleve a mi departamento, donde fui por un par de armas y bastante munición, sabía que la única manera de que ella viviera, seria asesinando a Jimmy Stravo, en ese momento pensé que mi vida no había valido un duro hasta ese día, ella se quedo dormida después de un rato, tome mi abrigo y salí a la calle, tomé un taxi y me dirigí a la casa de Jimmy, puse silenciador a mis armas, me baje del taxi a una cuadra antes de llegar y camine un poco, a un par de metros vi a los guardias que custodiaban la casa de Jimmy, así que decidí ser sigiloso.

Brinque la barda del terreno y entre a su casa, había un par de guardias en la sala, los disparos apenas fueron un susurro en medio de la noche, subí las escaleras, y escuche a Jimmy y a su esposa haciendo el amor, pensé que no era honorable matar a un hombre cuando tenía los calzones abajo.

Pero después me repetí, “eh hecho cosas menos honorables, esto no es nada”, entre al cuarto, prendí la luz, ellos voltearon sorprendidos, Jimmy se apuraba a sacar su arma del buró cuando sintió en cálido beso del plomo por todo su cuerpo, después de matarlo, asesine a su esposa, un bailarina exótica que tuvo suerte de caer con un mafioso poderoso…. realmente el mundo no iba a extrañarlos.

Una vez muertos salí de la casa de la misma manera en la que entré, regrese a mi apartamento y ahí estaba ella dormida en mi sofá, a la mañana siguiente se fue a la corte a declarar en contra de la familia Stravo, al finalizar el juicio, arrestaron a los principales cabecillas de esa familia, ella salió de la corte y fue a su casa.
Esa misma noche regrese al bar donde le salve la vida a Nina, donde ella tocaría, y así fue, a la media noche salió al escenario con un vestido rojo, el cabello amarrado y una canción en el corazón.

Había tomado ya dos tragos, justo cuando terminé mi tercer escocés en las rocas, ella terminó su número, bajó del escenario y me besó, cuando terminó de besarme me tomo de las mejillas y me dijo- vámonos Buck, lejos de aquí, donde solo estemos tu y yo- la tome de la mano y nos fuimos muy lejos.

Mi jefe lejos de estar enojado me perdono la vida y acepto mi renuncia de buena manera y el asesinato de Jimmy como mi retiro, sin hacer más preguntas me dijo – suerte Buck.

Veo a Nina Harris tocando el piano en nuestra casa a las afueras de chicago, justo donde empezó todo, viviendo tranquilos y en paz, y a fin de cuentas, ¿no es eso lo que deseamos todos?