lunes, 10 de diciembre de 2012

la caja negra

LA CAJA NEGRA

Puedo preguntar señor,
¿Cuántas veces ha estado ahí?
y le aseguro con certeza
que más de una vez.

Yo he vivido ahí por más
de media vida,
donde la luz lo desprecia todo.

Bailando lento y tranquilo
con mi alma que ha sido despojada
de todo lo humano,
volviéndose mí amante
la tranquila y serena oscuridad.

Le puedo decir señor mío,
con toda franqueza
que no ha conocido la desnudes,
hasta que ha estado ahí.

La había estado esperando
por mucho tiempo en aquel lugar
pero jamás me visito,
la solitaria y tranquila muerte.

Parece ser que me olvido,
¿Qué pena estoy pagando?
¿Por qué me han impuesto este castigo?
no lose señor mío.

Lo que sí puedo decirle,
es que ya no la extraño,
ni la nostalgia de su sombrío abrigo.

Ya no le diré nada más mi señor,
porque mi voz esta en aquella caja negra,
vacía y olvidada junto con la piel
que me vestía y mi carne sanguinolenta.

No le deseo que vaya señor mío
ni por curiosidad,
porque corre el riesgo de amar
a la caja negra.